martes, 14 de mayo de 2013

ADIÓS A "GESTO POR LA PAZ", LA GRAN INCOMPRENDIDA




 
 
Última manifestación de la coordinadora  "Gesto por la Paz"
celebrada en Bilbao el 4 de mayo de 2013





"No hay caminos para la Paz, la Paz es el camino"
 
Mahatma Gandhi





Dedicado a

 la memoria de mi gran amigo Martin,
 verdadero apóstol de la Paz





          Hay cosas que no debieran acabarse, de la misma manera que hay organizaciones que nunca deberían tener un final, no porque ya no sirvan para aquello para lo que nacieron, sino por lo loable de su excelso cometido y lo ejemplar de su actuar.

 

         Ese ha sido el caso de la coordinadora “Gesto por la Paz”, pequeña organización  pacifista, cívica, pluralista e independiente que, desde 1986 hasta mayo de 2013 en que celebró la última manifestación de su historia bajo el lema “Lortu dugu, lo hemos conseguido”, desarrolló incansablemente y con el silencio como bandera, su protesta silenciosa por las calles de Euskal Herría (País Vasco y Navarra).

 

         No debe flaquearnos ahora la memoria y olvidar la valentía con la que este grupo minoritario supo oponerse a la violencia terrorista de ETA a través de las miles de concentraciones silenciosas de quince minutos de duración, convocadas horas después de que aconteciera cualquier acto violento en cualquier punto de la geografía nacional que estuviera relacionada con el denominado “conflicto vasco”.

 

Sería injusto olvidar ahora que una cierta tranquilidad parece reinar, tanto los terribles años del plomo y del acero que  tiñeron de sangre las calles de este país, como el enorme valor que había que tener para salir a unas calles donde, con toda impunidad, tenías la seguridad de que ibas a ser insultado, zarandeado y hasta agredido, por aquellos que no supieron comprender que, detrás de aquella gente ejemplar agrupada en “Gesto por la Paz”, no había otra razón que el rechazo a cualquier tipo de violencia, tanto la de ETA, como la desplegada por el Estado a través de sus múltiples aristas.

 

         Incomprendidos, vilipendiados y despreciados por casi todos, tildados de cobardes y de traidores, tanto por sus correligionarios como por quiénes los veían como un apéndice más de la estrategia terrorista, nunca podremos agradecer bastante el coraje de unos hombres y mujeres cuyo ejemplo ha marcado una época.

 

         No soy pacifista, no comprendo cómo se puede defender una idea poniendo la otra mejilla, aunque no por ello he dejado jamás de creer en el valor de la Paz, valor supremo por el que el Parlamento Vasco presentó en 1989, con el apoyo de múltiples y prestigiosas organizaciones, la candidatura de “Gesto por la Paz” para el premio Nobel, solicitud no atendida, a diferencia de otros “históricos” agasajados, cuyo principal mérito fue haber tenido sus manos manchadas de sangre.

 

         Nunca olvidaré el haber tenido el honor de haber tenido como amigo a uno de los hombres más generosos que he conocido, un hombre bueno cuyos ojos brillaban como el sol cada vez que hablaba de esa Paz por la que fue incluso vejado, escupido y zarandeado, pero en la que jamás dejó de creer: se llamaba Martín, era vasco de Bilbao y miembro de “Gesto por la Paz”, un hombre que amaba su pueblo hasta el punto de considerar que quiénes lo agredían, y a los que jamás guardó ningún rencor, estaban solamente equivocados y que algún día comprenderían la envergadura de su error.

 

         Me enseñaste muchas cosas, amigo Martin, tan frágil y tan poderoso al mismo tiempo, pero lo que quedó grabado para siempre en mi corazón fueron aquellos ojos hablando de Paz que tanta admiración y respeto conquistaron en mí, una Paz de la que estabas enamorado y que sólo hombres como tú o como Asunción, mi otra gran amiga de Bilbao, fuisteis capaces de vislumbrar en unos tiempos tan difíciles y espinosos como aquellos.

 

Gracias a los dos, y muy especialmente a ti, que me estarás escuchando desde algún sitio tan hermoso como fue tu corazón, y a “Gesto por la Paz”, por haber contribuido, con vuestro ejemplo y generosidad, a sembrar de esperanza un mundo que parecía haberla perdido.

 

Valga este sencillo pero sentido homenaje para decir adiós y gracias a “Gesto por la Paz”, gracias eternas por haber escrito una página tan hermosa como difícil, por haber sobrevivido en medio de la amenaza y del miedo, por haber aguantado en medio de la indiferencia y la incomprensión generalizadas, y sobre todo, gracias eternas por habernos servido de ejemplo a cuántos, aunque no seamos pacifistas, siempre hemos creído que la fuerza que mueve al mundo es la de la buena voluntad.

 
 
 
 
Un momento del acto de despedida de la coordinadora "Gesto por la Paz"
celebrado en Bilbao el 4 de mayo de 2013
 

lunes, 13 de mayo de 2013

EL 15 M, DOS AÑOS DESPUÉS




 
 
El slogan con el que dio comienzo el histórico 15 M el 15 de mayo de 2011






 
 
La imagen que representa los aires de libertad que el 15 M trajo consigo




Dos años, nunca antes el Tiempo parecía haber corrido tan velozmente como desde aquel inolvidable domingo primaveral, en que muchos, más allá de edades, ideas y condicionamientos sociales, nos atrevimos a soñar.

 

Por sorpresa, emergió, de entre la apatía y el abatimiento, una espontánea amalgama de sensibilidades de lo más variopinto en el centro de nuestras calles y plazas, llenando de una renovada esperanza y de una nada disimulada ilusión, a un importante sector de la sociedad que pareció emerger del infierno de la resignación.

 

Nunca olvidaré la atmósfera de libertad que se vivió en los pueblos y ciudades de este país en aquellos primeros diez días de aquella explosión de pluralidad y verdadera democracia, las asambleas donde nadie temió hacer uso de la palabra y donde el respeto hacia el otro, elevaron a cotas míticas aquellas horas para la historia, de hecho, jamás había vivido una experiencia como aquella, aunque aquel sueño durara, al menos para mí, tan solo escasamente dos semanas.

 

Quiénes aspiramos a algo más que a un mero formalismo programático cuyo objetivo final es un proceso constituyente más, y quiénes creemos haber aprendido de la Historia que las reformas sólo conducen a cambios aparentes para que nada realmente cambie, comprendimos muy pronto que el 15 M había sido, tan solo, una hermosa flor de primavera.

 

Sin embargo, dos años después, justo es reconocer algunas cosas de gran trascendencia que hay que atribuir a aquel fenómeno de profunda raigambre popular, entre las que destacan el que a nadie, ni entonces ni ahora, le haya resultado indiferente y que, después de estos largos veinticuatro meses, el 15 M siga estando de plena actualidad.

 

No importa que el 15 M haya podido ser, muy probablemente, un producto de ingeniería social para controlar la disidencia; es irrelevante, asimismo, la manipulación que de él hayan podido o querido hacer organizaciones caducas y trasnochadas; no importa tampoco mucho que, dos años después, parezca quedarle, tan solo, una innegable aureola de romanticismo, o que sus logros hayan podido ser más o menos relevantes, pues lo importante, lo verdaderamente importante, es que el 15 M ha marcado una tendencia y ha supuesto un punto de inflexión a partir del cual ya nada podrá seguir siendo igual, ya que, aunque a mi juicio parta de planteamientos insustanciales y hasta equivocados, el gran logro del 15 M ha sido el impulso que ha dado a un país que ni ha vuelto ni volverá ya nunca más a ser el mismo desde aquel domingo en que muchos volvimos a sentir nuestra sangre hervir por la efervescencia de la emoción.

 

No es el momento de hacer una valoración crítica de lo que han sido estos dos años, sino el momento de alabar la buena voluntad, el esfuerzo y la generosidad de quiénes, y yo las he conocido, han trabajado, impulsados por lo mejor de si mismos, en favor de los más desfavorecidos, una senda que, aunque muchos no hayamos compartido en las formas, nunca hemos dejado de hacer nuestras en el fondo.

 

Es cierto que sus resultados han sido escasos, pero también es cierto que el 15 M sigue estando ahí, presencia que lejos de decrecer, parece aumentar, no en términos cuantitativos, pero sí en influencia, gracias, sobre todo, a que el gobierno y sus terminales políticas y mediáticas, se empeñan en darle alas cada vez que lo criminalizan, de la misma manera que la veleta, se alza más esbelta en contra del viento que a su favor.

 

La semilla plantada por el espíritu del 15 M, todavía no ha dado su fruto, pero, al igual que sucedió con el mayo francés del 68, su cosecha terminará encendiendo, en no pocas conciencias, la lucidez de que el principal enemigo es la resignación, un sentimiento que, se tornará revolucionario, cuando cada cual comprenda, interiormente, que somos protagonistas de un proceso histórico sin precedentes, donde subir al tren de la libertad o perderla para siempre, sólo dependerá de cada cual, una lección que la frescura entusiasta y la fuerza juvenil del 15 M, fue capaz de despertar en nosotros haciéndonos sentir mejores, libres, alegres, iguales y, al mismo tiempo, diferentes y, sobre todo, haciendo posible que nos atreviéramos a soñar despiertos en aquella primavera de 2011 en que una bocanada de aire fresco inundó nuestras vidas llenándolas de sentido.

 


jueves, 2 de mayo de 2013

FELIX RODRIGO MORA EN LA "CASA" DEL BAH DE VALLADOLID



 
Félix Rodrigo Mora



 
Siglas del grupo "Bajo el asfalto está la hierba"




El pasado sábado 27 de abril, mi amigo el gran pensador y humanista  Félix Rodrigo Mora, regresó nuevamente a Valladolid, desde que el 14 de ese mismo mes pero del año anterior, nos hubiera igualmente honrado con su visita, invitado aquel entonces por “la ventana esmeralda”, a unas intensas y memorables jornadas que ya han hecho historia.
 
De la talla intelectual del discurso de Félix, me ahorraré los comentarios, limitándome a adjuntar el audio completo de su intervención (al final de este artículo), únicamente diré que, una vez más, la claridad de ideas y la profundidad de sus convicciones, fueron el santo y seña de un hombre al que tantos admiramos, y que se ha ganado, por derecho propio, el respeto de toda una generación.
 
Me centraré, principalmente, en el entorno donde tuvo lugar este encuentro y en el ambiente que se creó a su alrededor, un encuentro que se desarrolló en “La Casa”, entrañable término con el que conocemos el otrora espacio abandonado y medio derruido que, desde hace ya varios años, vienen okupando varias familias, tras rehabilitarlo y convertirlo en su hogar, en medio de un corral y de unas tierras que han preparado para la siembra y que trabajan diariamente, y de cuyos frutos se nutren y alimentan.
 
Aparte de la jornada de “puertas abiertas” en la que se mostró a quiénes lo desearon, algunas técnicas de riego, a última hora de la tarde, nos reunimos en “La Casa” unas ochenta personas, pertenecientes a diferentes sensibilidades sociales y políticas y cuyo común denominador fue el inconformismo militante frente al Sistema y la coherencia en el modo de trabajar por un cambio cierto en los esquemas sociales y mentales.
 
Un ambiente cálido, donde se respiraba libertad, respeto y autonomía; un espacio donde no había lugar ni para la televisión, ni para ningún otro artefacto tecnológico subyugante, y en el que varios cartelitos te “invitaban” a que quemases tu móvil; un espacio donde no había ningún lujo, pero tampoco nada que echásemos de menos porque allí parecíamos tenerlo todo; varias horas en armonía, ni siquiera “rota” por asaltos fascistas como el que Félix sufrió hace muy poco tiempo en Zamora en una charla organizada por la CNT.
 
Un espacio donde, cuando se hizo de noche, sólo brillaban dos simples bombillas (y una de ellas con dificultad) gracias a una energía conseguida por medios artesanales, y en el que, los tableros de las mesas, que sirvieron para una cena vegana, eran los reversos de unos lencerados sobre los cuales los padres enseñan a escribir a sus hijos sin necesidad de ninguna clase de adoctrinamiento religioso ni del Estado.
 
Un lugar donde hubo la oportunidad de intercambiar pareceres, de conocer nuevas personas, de comprender que somos muchos los que estamos en la misma onda, donde cuando hablas te sientes respetado, y donde cuando escuchas, interiorizas con tu yo más íntimo, porque, en ese lugar, aunque a algunos les suene a blasfemo, se respiraba, en medio de una inequívoca bocanada poética, espiritualidad de la auténtica.
 
Aunque es hora de superar los estereotipos, me gustó ver gente con gorras que me recordaban a los anarquistas de antes y a los antisistemas de ahora, así como la más variada amalgama de vestidos y de colores, que hablaban de todo, menos de uniformidad y de mal gusto, y sí de un creativa y heterogénea diversidad; me encantó acariciar el precioso perro de una de las asistentes, uno de esos emblemas que la escoria reaccionaria ha aprovechado para tildar a cualquier rebelde que se alza contra el Sistema como “perro flauta”, un término que, para su disgusto y muy por el contrario, debe de enorgullecernos, porque, no sólo, solemos ser amigos de los canes, sino que también suele gustarnos el sonido de unos instrumentos musicales tan ensoñadores como aquella.
 
Y tras cenar, con la moderación y la templanza propias de quiénes aspiramos principalmente a alimentarnos con los valores que tanto nos unen y nos llenan, la Música, una música con tintes irlandeses salidos de las cuerdas de los violines y de la guitarra de los tres artistas que formaron parte de aquella bonita y también inolvidable velada, medio en penumbra, antesala que invitaba al romanticismo.
 
Una vez más, amigo Félix, has sido capaz de aglutinar en torno a tu mensaje, y espoleado por la rebeldía y por el inconformismo, a un público ávido de Verdad, esta vez en esa “Casa”, que es la tuya, y donde los amigos del admirable grupo Bajo el Asfalto está la Hierba BAH, nos brindaron a todos la oportunidad de vivir unas horas entrañables al calor de la simpatía, la generosidad y la autenticidad de quiénes, haciendo alarde de nuestra coherencia, volamos libres, igual que el viento, y nos regalamos, sin condiciones, el valor eterno de la calidez de la conversación, a lomos del lenguaje de una sonrisa arropada por el manto creativo de la espontaneidad fecunda.
 
 
Nota: no adjunto fotografías del espacio okupado por “La Casa”, ya que por respeto a sus moradores, al no conocer si ese podría ser su deseo, he preferido no hacerlo.
 
 
 
Aundio completo de la intervención de Félix Rodrigo Mora en la Casa del BAH de Valladolid el sábado 27 de abril de 2013
 
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?












El pasado 14 de abril, se celebró el ochenta y dos aniversario de la proclamación de la Segunda República Española de 1931, una fecha que invita a reflexionar, sobre si sería o no conveniente la instauración de un nuevo régimen republicano, o si sería mejor seguir apostando por el régimen monárquico actual.


 

            Una discusión ésta que, sorpresivamente, parece interesar mucho, últimamente, a ciertos sectores políticos y mediáticos, empeñados en loar, exacerbadamente, las bonanzas del régimen republicano, aprovechando el descrédito de la caduca y trasnochada Monarquía, forma política del Estado imperante actualmente en nuestro país.

 

         Conviene estar muy atentos a cómo y a quiénes están moviendo las piezas de este puzzle, y a cómo se está intentando vender a la opinión pública, que la reinstauración de una supuesta nueva República en España, que sería la tercera, traería consigo,  poco menos, que la solución a los problemas actuales y el destierro definitivo de la corrupción política y de las más solapadas formas de represión.

 

         Sin embargo, convendría refrescarle a algunos la memoria y recordarles que, lejos de una panacea, la Segunda República Española fue (aparte de sus luces que también las tuvo), un régimen basado en el poder de la burguesía capitalista, en la represión (de la que existen innumerables documentos históricos de las múltiples matanzas que la atestiguan) perpetrada por su Ejército, Guardia Civil y Guardias de Asalto, y en la traición de la mayor parte de las grandes reivindicaciones sociales y laborales de unas clases populares que, traicionadas y vilipendiadas, tuvieron, por ésta y por otras muchas razones, que alzarse en armas, unos para defender un régimen que los ignoraba, y otros (los anarquistas), para acabar con el Estado.

 

         Fueron todos los que participaron activamente en los diferentes gobiernos republicanos entre 1931 y 1939, y muy especialmente, los que se decían de izquierdas, los que ejercieron el poder estatal más inmisericorde y ferozmente represivo, y quiénes hicieron gala de su más férrea fidelidad hacia un Estado que, lo único que había cambiado, era su forma política, su bandera y su denominación, nada más, sencillamente, porque más allá de algunas formalidades, seguía siendo lo mismo: un bloque oligárquico constituido por y contra el pueblo.

 

         La proclamación de la Segunda República, no supuso la victoria de las clases populares y de los valores que aquella decía representar, sino los de los intereses burgueses y capitalistas, disfrazados de un republicanismo que, en el fondo, lo único que significaba, era aparentar un cambio estructural para que nada cambiase en realidad.

 

         Con dicha proclamación, quién ganó, como así ha sido siempre desde que existe la teoría Política, fue el Estado, con todo lo que eso significa, el mismo Estado que salió vencedor tras la Guerra Civil (1936-1939), o aquel otro que lo hubiera sido de no haber perdido la guerra, y el mismo Estado también que, bajo los ropajes de la supuesta Democracia instituida formalmente en 1978, vino a ser heredero y continuación de aquellos innombrables cuarenta años que lo precedieron (1939-1975).

 

         Por lo tanto, no nos engañemos ni nos dejemos engañar; lo que subyace, realmente en la actualidad, es que el sistema capitalista se está “reinventando”, y para desviar la atención, lo que intenta es “vendernos” una nueva forma de someter y esclavizar a las personas, bajo los supuestos nuevos aires que traería esa República de la que tan devotamente hablan, olvidando algunos y, pretendiendo manipular otros que, en el fondo, no es sino una nueva forma de Estado lo que se está intentando calar en la mentalidad de amplios sectores populares, y en modo alguno, ninguna clase de democratización real, que sólo podría provenir de un sistema por Asambleas.

 

         Por lo tanto, aparte de ver a algunos supuestos ácratas ondear la bandera tricolor y salir a la calle a proclamar su credo republicano, ¡¡¡¡ vivir para ver !!!!, quiénes no creemos en ninguna forma de Estado, no tuvimos nada que celebrar el pasado 14 de abril, de la misma manera que tampoco celebraremos nada cuando al caza elefantes de Rey actual, sea sustituido por otro rey sin corona que sería el presidente republicano, operación en marcha que tendrá lugar, no cuando el pueblo quiera ¡¡¡ qué sonrojo !!! sino cuando a la élite burguesa y capitalista más le convenga.

 

         Es necesario conocer la Historia para evitar que se pueda repetir, razón por la que, desde aquí, abogo para que, el pueblo, en asamblea, debata en libertad (si es que le dejan), sobre lo que en realidad supondría cambiar la Monarquía por una nueva República, o mejor dicho, para debatir sobre la conveniencia histórica, tanto tiempo “olvidada” en el baúl de los recuerdos, de abolir, de una vez y para siempre, al Estado, cualquiera que sea su forma, su bandera y su denominación.

 

         Por lo tanto, ni Monarquía ni República.
 
 
 
 
 
 
 

PARO EN ESPAÑA: EL RECORD DE LA VERGÜENZA






Pocas palabras restan ya qué decir sobre la sangría que representan esos más de seis millones doscientas mil personas (27, 16% de la población activa) que no tienen trabajo en España ni parece lo vayan a tener quién sabe si alguna vez.
 
Desesperanza, resignación y rabia, bien podrían ser las tres calificaciones más certeras para definir una realidad para la que ya se han agotado todos los calificativos, en un momento en el que el número de hogares españoles con todos sus miembros en paro, ha superado ya el millón novecientas mil personas, en tanto los políticos y periodistas de turno, tratan desesperadamente de maquillar aquellos datos sobre la trampa de que puede constatarse una tendencia estadística a la baja en la ralentización de su negatividad, cuando lo cierto es que ese descenso es debido a que ya no es posible materialmente empeorar más, ni siquiera mintiendo.
 
Desde esta tribuna, se ha advertido que las predicciones de los gobiernos de turno, respecto a una supuesta recuperación económica (a la que se han atrevido incluso a poner fecha), no sólo era de todo punto falsa por tratarse de una crisis sistémica y sin solución conocida, sino que es a todas luces imposible, por mucho que pretendan seguir engañando a un pueblo que, ya empieza a no creerse nada y a pensar en qué es lo que se puede hacer incluso al margen de este enjambre de farsantes inmisericordes que lo único que merecen es el desprecio general a la espera de un juicio popular.
 
Al margen de estos datos de la Encuesta de Población Activa EPA,  son habitualmente, ignoradas, las condiciones laborales de auténtica esclavitud en la que mal viven miles y miles de trabajadores en este país, así como los cientos de miles que están trabajando sin cobrar o con retrasos imposibles de soportar para el mantenimiento de sus familias, datos éstos que ningún periódico reseña y que ninguna tertulia debate.
 
Y mientras tanto, el Gobierno de turno, sigue mintiendo cada vez que habla, especialmente en los ya conocidos como “viernes de dolores” en los que viene regalando a la ingenua población que todavía sigue creyendo que elige a sus dirigentes cuando vota, nuevos “paquetes” de medidas, que vergonzosamente anticipan como “sacrificios”, con lss que ahondar, todavía un poco más, en la ruina de unas clases populares conducidas hacia un abismo del que difícilmente podrán salir alguna vez, en tanto casi cincuenta mil familias fueron desahuciadas en el año 2012 por el aparato judicial a instancias de la mafia bancaria y 172 órdenes de desalojo diarias son dictadas en España en lo que va de 2013, datos cuyo colofón es el  contar con casi un 60% de paro juvenil y con la pérdida de toda una generación.
 
Mientras tanto, las entidades financieras se “recuperan” de los “agujeros” provocados por su latrocinia especulación, gracias al rescate encubierto que, el Estado, ha recibido de Europa y cuyo pago ha hecho, recaer una vez más, sobre su población a través de la deuda pública; la Bolsa, sigue subiendo un día sí y otro también; las empresas del contubernio del IBEX siguen pagando cantidades irrisorias en concepto de impuestos, mientras la dichosa “prima de riesgo” sigue jugando “al gato y al ratón” a manos de la malabarista gobernanta del IV Reich alemán, esbirra del gran capital financiero internacional, cuyas órdenes son ejecutadas por su perrito faldero el señor Mariano, y sus escuderos, el “destructor” de Lehman Brothers en España señor de Guindos, el “transilvano” gremlis Montoro y la Fátima “forces” Báñez, popularmente conocida ya como “la ministra del paro”.
 
Hace falta ser un mal nacido para no ponerse en la piel de toda esa gente sin trabajo que no tiene nada qué llevar a casa para dar de comer a sus hijos o para vivir bajo un techo digno, mientras los noticieros nos provocan, un día sí y otro también, con los resultados millonarios de las cloacas de hacer dinero que son esos clanes criminales llamados bancos, responsables, junto con el Estado como cooperador necesario, de la ruina de la sociedad y de que, dentro de los parámetros de la carcoma del Sistema del que son engranajes principales, no haya futuro posible, en tanto, el individuo, y esto es muy importante, no recobre la esencia de su dignidad y recupere una ética que ha perdido y que lo ha convertido en un autómata semejante a un ser sin alma.
 
Que nadie espere soluciones mágicas, ni que al Estado se le abra el corazón, para aplicar la lógica y plantear cuestiones como “la renta básica” o la des burocratización de la vida política, antes al contrario, es hora de asumir que no habrá soluciones que no provengan de la autogestión organizada para sobrevivir al margen de toda esta basura, ¿por qué no en la economía sumergida? (ver, al respecto, el articulo publicado en este mismo blog "la economía sumergida y el estado de necesidad"), y de autodefenderse bajo una economía de subsistencia y solidaria de inercambio, desde la que enfrentar un Sistema donde los hipócritas son los que nos gobiernan con la complicidad de quiénes los votaron, y donde los que tienen los medios de desinformación, junto al ejército de encorbatados del más variado pelaje, pretenden que olvidemos la trágica realidad de esos seis millones doscientas mil personas sin trabajo y, muchos de ellos también, ya sin esperanza.

¡Hasta cuándo?



DIÁLOGOS CON UN NARCOTRAFICANTE








En una de las muchas ocasiones en las que, como integrante de una organización humanitaria, he subido hasta el Centro Penitenciario de Villanubla, además de conocer directamente de los propios internos algunos aspectos de su vida entre rejas que jamás afloran a la luz pública, he tenido también la oportunidad de mantener, con un narcotraficante, una interesante conversación que me hizo reflexionar.

 

Consumidor y traficante asiduo de cocaína, el interno me contó cómo se vio abocado a pasar del primer estadio hasta el segundo, para terminar concluyendo que, de lo único que se arrepentía, y muy sinceramente, era del daño que se había hecho a sí mismo privándose de libertad y, sobre todo, del sufrimiento que había causado a su familia más íntima.

 

Llegado a este punto, le pregunté si no se sentía culpable por el tráfico de cocaína o “polvo blanco”, sorprendiéndome al afirmar que no tenía el menor sentimiento de haber causado mal alguno, ni a  la sociedad, ni tampoco a nadie en particular, por lo que nunca había tenido el menor sentimiento de culpabilidad.

 

Preguntado sobre cómo era esto posible, me respondió  a que, por un lado, era el Estado el principal impulsor del consumo de esta y otras muchas drogas, y a que, el traficar, obedecía a una sencilla realidad que tenía que ver con el mercado de la oferta y de la demanda, de manera que él, únicamente, se limitaba a prestar “un servicio” que, siempre según sus palabras, amplios sectores de la sociedad, continúan demandando en grandes proporciones siguiendo las leyes no escritas del mercado.

 

Lo que me hizo reflexionar intensamente, fue el argumento de que él nunca había utilizado la fuerza ni la intimidación para vender “su producto”, limitándose a hacérselo llegar a quién, previo pago, lo solicitaba, de manera que llegó a la conclusión, de que su labor era “necesaria”, ya que, si él no lo hiciera otro lo haría, y sobre todo, porque el consumidor, decía muy convencido, obraba libremente y bajo su sola responsabilidad, de manera que, si nadie comprase, el mercado desaparecería igual que apareció.

 

Mi reflexión se centra en que, efectivamente, mi interlocutor lleva buena parte de razón, ya que es cada uno, y solo él, quién bajo su responsabilidad, decide hacerse con “el polvo blanco”, volviendo a poner encima de la mesa, la importancia suprema del valor de la responsabilidad y de la libertad del individuo a la hora de decidir.

 

Sin embargo, lo que mi interlocutor no supo rebatir, fue el hecho de que su labor no es sólo de simple instrumento cuando el “comprador” es un adicto, es decir, cuando quién adquiere este o cualquier otro narcótico o estupefaciente, tiene mermadas sus facultades volitivas, sin que sea dueño, por lo tanto, de su voluntad, situaciones, las de la adicción, en las que, en mi modesta opinión, el traficante tiene una responsabilidad social que asumir, una responsabilidad que, cuando el potencial consumidor lo es por vez primera, pudiera no tener, al tratarse, tanto el que vende como el que compra, de dos personas libres.

 

Una cuestión ésta, con muchas aristas, que te permiten contemplar una misma realidad desde ópticas y planos tan distintos que, incluso, posibilitan reflexiones que nunca antes te habías planteado y que te hacen cuestionar el rol de cada cual, en un tablero de ajedrez donde no todo es realmente como parece.

 


 

domingo, 28 de abril de 2013

POR QUÉ ME DECLARO ANTISISTEMA








"La única manera de lidiar con un mundo sin libertad, es llegar a ser tan absolutamente libre, que tu existencia misma sea un acto de rebelión".

 ALBERT CAMUS 



 Si recurres a la violencia, estarás cayendo en su juego; el Sistema te provoca, te tira de la barba para hacerte pelear; porque cuando te pones violento, ya saben manejarte.

JHON LENNON
 
 












El prefijo  “anti” , denota etimológicamente, la idea de oposición, contrariedad,  diferencia o fragmentación, siendo un prefijo que sirve para potenciar el carácter beligerante de una actitud y que ha servido también, para acuñar una de los términos más tendenciosamente utilizados por los políticos y sus terminales mediáticas en la última década: “antisistema”.

 

Un vocablo de “moda”, asumido, con orgullo, por quiénes fundamentamos la coherencia de su significado en la beligerancia activa frente a un orden que nos repugna por su inmoralidad, y que es utilizado por éste, con la finalidad de estigmatizar a todo aquel que se atreva a  manifestarse abiertamente contra su status quo, sea expresando una opinión, ocupando un inmueble abandonado, adoptando el rol de insumiso en cualquiera de sus variantes, rompiendo las lunas de cualquier entidad bancaria o actuando desde detrás de una barricada.

 

Un término  torticeramente esgrimido por los instrumentos al servicio del poder, para engañar y confundir a la población, haciéndola creer que el empleo de la palabra “antisistema”, es sinónima de violencia, desorden, caos y destrucción (lo mismo que siempre han hecho con el término “anarquista”), así como que los perversos "anti sistemas”, son seres depravados, desahuciados sociales, malolientes, rebeldes sin causa y cafres sin cerebro; lo que no dicen, pese a conocerlo muy bien, es que, salvo casos muy concretos, los episodios violentos a ellos atribuídos, son siempre la excepción, si dejamos aparte los provocados por infiltrados a sueldo de los mismos aparatos del Estado, aprovechando la circunstancia, al mismo tiempo también, para desviar el foco de atención de una sociedad  indolente hasta convertir a los rebeldes en sus dianas preferidas.

 

Un vocablo al que las terminales mediáticas recurren sin pestañear ante cualquier altercado o alboroto callejero, término que pretenden haberse inventado recientemente en sus laboratorios de ingeniería social, cuando lo cierto es que este sustantivo de “antisistema”, es un término semántico con una ya larga historia desde que fuera acuñado, por vez primera en la década de los años setenta, para referirse con él a los militantes de la extrema derecha, mientras que en los ochenta, prefirieron utilizarlo para señalar a los jóvenes vascos que abiertamente se manifestaban, muchas veces de manera violenta, a la también violenta represión del estado y de su policía.

 

Sin embargo,  los “científicos” de la sociología, especialmente vinculados con los aparatos policiales, aprovecharon los movimientos contra la globalización de primeros del siglo XXI, con el fin de  hacer del concepto “antisistema”, un cajón de sastre donde incluir cualquier individuo o movimiento que expresase una rebeldía o contraviniese el “idílico” modo único de pensar y de sentir que su policía del pensamiento se esfuerza cada día más en imponer.

 
 
 

Por lo tanto, y desde entonces, no sólo será ya “antisistema” el joven con la cara cubierta lanzando un cóctel molotov contra las fuerzas represivas, sino que lo será también cualquiera que se manifieste pública y pacíficamente para protestar por un desahucio, o quién okupe un espacio abandonado para regenerarlo con fines  socio culturales o simplemente para vivir; es decir, no sólo será ya “antisistema”, quién decida abiertamente desproveer  a un supermercado de unos cuántos productos al borde de la caducidad para entregárselos a quién no tiene nada para comer, sino también quién haga uso de la escritura, el verso, el arte o la canción, para denunciar la insalubridad de un Sistema del que ha decidido declararse anti.

 

Lo importante no será ya el aspecto físico del rebelde, ni el color de su piel, ni tampoco su sexo ni su edad (pues en el espíritu rebelde la edad es irrelevante), como tampoco será ya importante  el status, pudiendo tratarse del vecino de mi casa, del galardonado con un premio socialmente reconocido, del desempleado de la casa de mi vecino, del estudiante que se indigna con su entorno, del panadero de la vuelta de la esquina o de la peluquera del octavo piso.

 

Para contrarrestar la perversidad con la que pretenden dotar a este término, lo importante es razonar argumentalmente que, un “antisistema” es, por encima de todas las cosas, un ser capaz de pensar por sí mismo, desinhibido, muchas veces muy creativo, con criterio independiente y, tan insultantemente vivo, como para alzarse contra un orden establecido que tienen la desfachatez de calificarse como democrático, cuando  sólo sirve para anquilosar, alienar, dividir, someter, manipular y reprimir cualquier atisbo de libertad.

 

Si en un uso de esa libertad, llegamos a la conclusión de que este sistema inhumano y robotizado de producción en masa es tan insoportable como insostenible; si producto de una reflexión seria, llegamos a la conclusión de que la explotación del hombre por el hombre y del trabajo asalariado han producido como consecuencia una sociedad enferma de esclavos ignorantes de su condición; si producto de ese análisis consciente, concluimos que los conceptos de productividad, crecimiento económico, plusvalías o consumismo, son los causantes del mundo que hemos  complicemente creado, y si  nos atrevemos a denunciar la ficción de los procesos electorales, la inexistente libertad de prensa, ideológica y de pensamiento inexistentes ya en unos Estados cadáveres, entonces seremos unos “antisistema”, y tendremos el orgullo de declararlo a los cuatro vientos.

 
 
 

Atreverse a denunciar algo  tan carcomido y putrefacto como el Sistema que padecemos, no sólo es un derecho que nos asiste, sino que también tendría que ser una obligación para cualquiera que afirme tener una mínima conciencia crítica y no viva encadenado ni al miedo ni a la falsa ilusión de un  bienestar por el que, quizá algún día (ya que cada uno tenemos nuestro momento), llegue a comprender el precio que ha tenido que pagar.

 

Si estar en contra de esta sociedad hipócrita carente de los más elementales valores humanos, donde los congéneres son contemplados como enemigos y donde la rivalidad es el referente principal, donde la mentira y el todo vale son  la moneda más común, donde abundan las feas celdas de los pisos de las ciudades donde mal vivimos, donde nos alimentamos con  veneno y basura edulcorada con la maquiavélica publicidad, donde la contaminación más degradante destruye nuestra salud y donde la decadencia se ha erigido en la Reina de este desmadre colosal, entonces……me declaro ANTISISTEMA.

 

T lo hago con orgullo, porque lejos de ser una carga o una provocación, es una aptitud de coherencia, pues si estar en contra de algo tan abyecto como el Sistema que padecemos es ser un ANTI, entonces seré un ANTI, porque, ¿pretenden  que sigamos  mirando hacia otro lado y sonriendo a quiénes, con su mayor desprecio, nos llaman “radicales”, condescendiendo con la indecencia y sometiéndonos a la sin razón? Pues No, decididamente, me declaro ANTISISTEMA, un vocablo con el que, las estructuras de Poder, pretenden criminalizar a quiénes les señalamos en voz alta y con el dedo acusador.

 

Por eso, Sí, soy ANTISISTEMA, porque lo difícil, lo verdaderamente difícil, es no serlo.