jueves, 17 de abril de 2014

LA OTRA PROSTITUCIÓN





Aunque la palabra prostitución, en sentido estricto, sea la prestación de favores sexuales a cambio de un precio, en un sentido amplio, dicho concepto bien podría extenderse a la “venta” de cualquier servicio de carácter profesional a cambio de una remuneración, por causas que a quién así se comporta no le importan, detesta o considera indignas.


Sin embargo, la hipocresía de la sociedad en la que vivimos, apunta con el dedo a quiénes venden sus cuerpos a cambio de un precio, como la escoria de la sociedad, sin ser conscientes de que quiénes así nos comportamos, nos hemos también prostituido alguna vez o acaso, ¿no es igualmente prostituta o prostituto quién presta su fuerza laboral en favor de causas que desprecia o que violan sus convicciones más íntimas?  


¿No es igualmente “condenable” quién se “disfraza” cada día en su lugar de trabajo con un traje que le pesa tanto como el mayor de los aceros o con una sonrisa tan falsa como la mueca de un payaso sin gracia?


¿No nos prostituimos, igualmente, cuando aceptamos “dádivas” salariales o cualquier otra forma de subsidios por parte de aquellos a quienes detestamos como responsables de la realidad exterior en la que vivimos?


Estas son unas palabras contra la hipocresía social, las dobles caras y la incoherencia vital, frente al vacío que implica “hipotecar” una existencia sin darnos la menor oportunidad de preguntarnos por qué y para qué vivimos lo que estamos viviendo y qué es lo que estamos haciendo con nuestras vidas.


Preguntas que nadie puede responder por otro y para las que sólo cada cual tiene respuestas en lo más hondo de sí mismos, preguntas que por tener el poder de convulsionar los cimientos de la propia esencia vital, sólo unos pocos tienen el coraje de plantearse, y menos todavía son los que se atreven a ahondar en lo más hondo de sí mismos para encontrar las respuestas que den sentido a una existencia, por lo general, vacía, incoherente y falta de sentido.


En todo caso, cada cual es libre de hacer con su vida lo que quiera, pero también debería ser consciente de que, al hacerlo, está creando su propia realidad y, por lo tanto, un Destino del que nadie más, aunque pudiera parecerlo, es verdaderamente responsable.


No se trata de hacer un juicio, se trata de hacer una reflexión.

miércoles, 16 de abril de 2014

EL AURICULAR QUE ME MOSTRÓ EL CAMINO







Nota: antes de escuchar esta conferencia (dos horas de duración pero altamente interesante), te recomiendo leas este breve artículo




Hace no demasiado tiempo, vengo interesándome por los por qué de las cosas más allá de sus posibles explicaciones sociales y más, concretamente, por el cómo los acontecimientos de nuestra vida, encuentran su razón de ser a la luz de la física y del psiquismo.


Más allá del principio de que nada es casualidad y de mi convicción de que somos nosotros los creadores de nuestra propia realidad, me he puesto “manos a la obra” y he comenzado a observar cómo funcionan las cosas de mi pequeño mundo simplemente prestándole mayor atención y comprobando la veracidad de algunas de las “leyes físicas” más atrevidas, como aquella que sostiene que el psiquismo y la realidad material interactúan continuamente y sin solución de continuidad, o lo que es lo mismo, estamos creando nuestra realidad a cada momento, al margen de agentes externos y de realidades ilusorias cuyo principal “poder” consiste en hacernos creer que no lo son.




Siguiendo el mismo proceso de escuchar a mi inconsciente lejos de cualquier racionalidad, supe que la barrera que se había roto era aquella que me había impedido escuchar, desde la defensa agresiva, cualquier sugerencia o consejo externo para modificar ciertos hábitos o costumbres.


Lo supe; no lo racionalicé; es cuestión de prestar atención; mi psique estaba tan unida con la realidad física en aquel momento, que la “Sombra” de la que nos habló el Maestro de los Maestros Carl Gustav Jump, me lanzó un mensaje, mensaje que recibí, desde la analogía de unos sucesos que interconectaron al inconsciente con la realidad física.


Comparto esta experiencia con el ánimo de  que practiques y verifiques que, la Magia, o lo que es lo mismo, la interacción entre el psiquismo y la realidad material o física de la que estamos hechos, constituyen una unidad sin fisuras en la que todo tiene sentido.


El auricular se rompió, sí, pero con él, se rompió también una barrera.


 

jueves, 10 de abril de 2014

ATLÉTICO DE MADRID, LA FUERZA DE LA PASIÓN






No es este un blog destinado a hablar de fútbol, aunque mis lectores me permitirán la licencia de hacer una excepción, tras haber vivido ayer miércoles en Madrid y en el estadio Vicente Calderón, una de esas mágicas noches que mi memoria siempre guardará con especial devoción.

No haré aquí ninguna clase de alabanza hacia un deporte que, desde hace mucho tiempo, ha dejado de serlo para convertirse en un negocio de múltiples y gigantescos intereses, pero sí me centraré en los valores que encarna un grupo de futbolistas que, al margen de representar a mi queridísimo Atlético de Madrid, encarnan lo mejor de un colectivo que bien podría ser extrapolable a la sociedad entera.

Frente al poderío económico de otros grandes clubes, este Atlético de Madrid del “mago” Diego “Cholo” Simeone, representa el triunfo de la humildad y del trabajo bien hecho sobre la base de del esfuerzo colectivo y de la fe individual de cada uno de sus integrantes;  el sentido colectivista y del valor del esfuerzo constantes por alcanzar grandes objetivos; la fuerza de la pasión de una afición que ha llevado siempre en volandas a sus jugadores y que insufla, al corazón de sus gladiadores, en medio de una comunión perfecta, el Alma propia de las grandes gestas.

No sé si este Atlético de Madrid será o no capaz de alcanzar finalmente la cima de unos sueños hace tan sólo poco tiempo impensables, pero la fuerza de sus convicciones, el coraje de su entrega incondicional y la fe ciega de sus jugadores y de su afición, hacen que, hoy por hoy, mi querido Atlético de Madrid haya sido y sea capaz de todo.

 Un “milagro” sólo hecho posible a partir del momento en que sus jugadores dejaron de compararse con otros y empezaron a creer en sus propias posibilidades, clave determinante para empezar a construir también una sociedad nueva sobre la base de la toma de conciencia de lo que significa ser uno mismo, como paso previo a un sentimiento colectivo, tan poderoso, como el más sólido de los robles.

El Atlético de Madrid actual, es un ejemplo a seguir para todos, mucho más allá de los límites de un terreno de juego, de la misma manera que su afición constituye un ejemplo difícilmente equiparable de lo que significan la fidelidad a unos colores, la entrega incondicional a una causa,  la perseverancia más allá de las derrotas y del sentido de la mística atlética que, muchos hemos considerado siempre muy próxima a una auténtica religión.

Ganemos o no ganemos la Liga, juguemos o no la Final de la Liga de Campeones el próximo 24 de mayo en Lisboa, mi corazón seguirá siendo rojiblanco, porque más allá de sus conquistas, serán los valores de la fe irracional en el amor o simpatía hacia estos colores,  el santo y seña de un afición orgullosa de ser el emblema de esta bonita historia y también el Alma de esta hermosa leyenda.

Sí, soy del Aleti, porque conocerlo y no serlo, sencillamente es imposible, de la misma manera que es matafísicamente imposible que 11 jugadores, ayer los del Barcelona, pudieran ganarnos a sesenta mil, porque sesenta mil fuimos ayer los jugadores del Atlético de Madrid.

martes, 8 de abril de 2014

LA FÍSICA CUÁNTICA Y EL EFECTO OBSERVADOR






“Vivimos una situación imposible, porque creemos que es posible vivir una situación así”
Enric Corbera (psicólogo neuro emocional)








Después de contemplar la realidad que vivimos y de hacer diagnósticos y predicciones que siempre terminan confluyendo en ninguna transformación ni cambio real, uno se termina haciendo muchas preguntas.


La primera de todas ellas es, ¿en qué medida es cierta la supuesta realidad que estamos viviendo y en qué medida podría tratarse únicamente de una ilusión?


¿Somos simples víctimas o, somos por el contrario, los agentes causantes de todo cuánto sucede a nuestro alrededor?


Estas preguntas, de hondo calado filosófico y social, tienen mucho que ver con las respuestas que, curiosamente, la Física aporta para poder comprender en qué medida somos víctimas o agentes directos de la realidad que creamos y vivimos.


Mientras la Física newtoniana sostiene que la realidad que percibimos nos viene dada sin que tengamos capacidad para interactuar sobre ella desde un plano físico, la Física Quántica sostiene, por el contrario, que la realidad que vivimos es consecuencia de una permanente interacción con todo cuánto nos rodea, de manera que, lejos de víctimas pasivas, somos agentes causantes de nuestra propia realidad a través de cada uno de nuestros actos y de cada una de nuestras decisiones, o lo que es lo mismo, somos nosotros quiénes creamos la realidad que vivimos.


Ciñéndome al caso concreto de la crisis económica que estamos padeciendo, más allá de sus causas y consecuencias, existe una lógica consecuente con las respuestas quánticas, de que nada nos es ajeno, lo que explica que la crisis económica se consolide, día a día, a base de tanto hablar de ella, en vez de ignorarla, por la sencilla explicación de que aquello que se ignora, sencillamente no existe, y si no, haz la prueba, resulta sorprendentemente sencillo verificar que cuando hacemos caso omiso a algo, ese algo no puede ejercer ninguna influencia sobre nosotros.


Otra cosa es que, pese a ignorarla, la crisis subsista, debido a que son muchas las gentes que se pasan el día hablando de ella y, por lo tanto, alimentándola (teoría de la masa crítica), impulsados por múltiples intereses mediáticos que, en connivencia con las oligarquías financieras, se afanan permanentemente por mantener intacta la que no es, probablemente, más que una gigantesca ilusión, que terminaría por diluirse si nadie la prestase la menor atención, es más, si la crisis se ha convertido en lo que es, ha sido debido al componente emocional con el que la hemos contemplado y a que nos hemos enzarzado en permanentes e inútiles discusiones que para lo único que han servido es para robustecerla y distraernos de la clave que se esconde detrás de tantos intereses por meternos la crisis hasta en la sopa.


Una teoría muy interesante, cuya genialidad, radica en que es cada cual quién, en base a su libertad, decide interactuar creando su propia realidad al margen de valoraciones emocionales o comportarse como víctima pasiva atribuyendo la responsabilidad de cuánto sucede siempre  a factores externos, victimismo que muchos han incentivado como clave para impedir que el ser humano pueda reencontrarse a sí mismo, algo que jamás conseguirán si éste apostase por ser libre y se convirtiera en observador de la realidad creada por él mismo y por nadie más que por él.


miércoles, 26 de marzo de 2014

LA MECHA PENDIENTE PARA QUE ARDA ESPAÑA







"El problema es el Sistema; la solución, es la Revolución"
Consigna Movimiento 15 M





Cada día que pasa, los ánimos de la generalidad de las gentes parecen más encrespados, la desesperanza parece ganar terreno y la atonía y el desencanto parecen adueñarse del común de los mortales.


Un caldo de cultivo propicio para que la mecha que parece no haber prendido todavía en el sentir colectivo del alma popular, puede hacer saltar por los aires una ilusoria paz social que no requiere más que una excusa para convertirse en un auténtico polvorín con sabor a insurrección.


Los discursos ya no interesan a casi nadie; los líderes ya no son necesarios; los políticos no son sino sinónimo del desprecio más visceral; y, mientras tanto, una tensa calma reina en nuestras calles y plazas a la espera de un detonante que vuele por los aires esa falsa sensación.


No quiero que se me mal interprete lo que voy a decir, porque aunque presiento que, más tarde o más temprano terminará produciéndose,  nunca me alegraría más que dicho vaticinio nunca llegara a cumplirse.


La mecha que provocaría el estallido social, sería lamentablemente una víctima mortal, habida en cualquiera de los habituales y crecientes enfrentamientos que están teniendo lugar por todas partes producto de las agresiones institucionales perpetradas por el aparato económico político que, dirigido por las élites, viene ejerciendo sin tregua y en aumento sobre la población a través de sus fuerzas y cuerpos represivos.


Si ese muerto se produjera, Dios no lo quiera!!, España podría arder, porque la calma tensa que rezuma esa paz inexistente, es tan fina y endeble que, la muerte de un solo participante en cualquiera de esas movilizaciones sociales, podría ser capaz de despertar de su letargo a un importante sector de la población que parece estar esperando a que el vaso se colme para desatar su ira contenida hasta límites impredecibles.


Esa víctima, de serlo, a buen seguro sería un activista, pues nadie, en su sano juicio, puede creerse que fuera a serlo un “servidor” del Estado (a menos que se tratase de un atentado de “falsa bandera”, cuya responsabilidad, ya lo sabemos, sería atribuida a los anarquistas),  activista cuya muerte quedaría, una vez más impune, porque el monopolio de la violencia que se arroga el Estado para sí, está garantizado con la más absoluta impunidad, como así ha sucedió con el último fallecido por causa de la violencia estatal (pelotazo de goma, uso prohibido por la Comisión Europea en el año 2011), como fue el caso del joven vasco Iñigo Cabacas Liceranzu el jueves 5 de abril de 2012 (http://laventanaesmeralda.blogspot.com.es/2012/04/exigimos-conocer-su-nombre.html) o, más allá en el tiempo, los seis trabajadores asesinados por la policía del Estado en Vitoria el 3 de marzo de 1976 (http://laventanaesmeralda.blogspot.com.es/2013/03/vitoria-4-de-marzo-de-1976-nosotros-no.html), por citar solo dos ejemplos.


Desgraciadamente, bastará que una muerte más tiña de sangre las calles de nuestros pueblos y ciudades para que toda la rabia y frustración acumuladas generadas por un Sistema que está provocando a las gentes hasta límites insoportables, estalle como un polvorín, no ya sólo en las conciencias todavía de miuchos adormecidas, sino también, en forma de barricadas, frente a la impunidad que el Estado representa a través de sus más queridos y amados “cachorros”: los antidisturbios.


Un presagio éste que, ojalá nunca se cumpla, pero que, de cumplirse, no será sino una historia largamente repetida, pero no por ello, menos inesperada.

domingo, 23 de marzo de 2014

¿QUÉ DIGNIDAD?











Acaban de llegar a Madrid las llamadas “Marchas de la Dignidad”, con una masiva participación popular y un enorme eco en los medios independientes y alternativos, no así en los oficiales, que han silenciado este acontecimiento de una manera casi total, enfatizando, como siempre, el carácter violento de unos altercados minoritarios y nada representativos.


No voy a entrar en la manipulación de que hacen gala los medios serviles del Sistema político financiero a través de sus periódicos y debates audiovisuales, sino que voy a centrarme, principalmente, en los motivos que han inspirado unas Marchas que, desde aquí aplaudo, pero que creo serán inútiles respecto a los objetivos que pretenden conseguir, ya que el Sistema no cederá un ápice a menos que le obliguemos a hacerlo, y eso no será fácil, difícilmente será pacífico y, en ningún caso tendrá lugar si ese proceso transformador no va acompañado de un cambio profundo en las convicciones de cada cual.


Está muy bien organizar y participar en unas Marchas para protestar por los recortes en todos los sectores, por la precariedad laboral, para reivindicar una mejora en la calidad de vida y por las garantías de nuestros derechos pero, ¿quién habla de recuperar la ética? ¿a quién preocupa recuperar el gusto por compartir, la necesidad de apostar por el apoyo mutuo, o la urgente reconquista de nuestras convicciones más profundas más allá del materialismo hedonista?


¿Cuándo habrá una Marcha para reivindicar la necesidad de recuperar la esencia del ser humano, más allá de una permanente exigencia de derechos que, muchas veces encubre la petición solapada al Estado de la concesión de unas migajas con las que comprar nuestro conformismo?


Como caras de la misma moneda que son, una sociedad donde sólo se lucha por los derechos sin que se asuma ni debata sobre sus correlativas obligaciones, es una sociedad condenada al ilusionismo de una libertad inexistente, otorgada para acallar los espíritus veleta, pero no a los más inquietos, que nunca se conformarán con las sobras de un gran pastel.


Por eso, echo de menos que las redes sociales convoquen una marcha por la Dignidad en su sentido más puro, y no sólo por una Dignidad que, más que Dignidad, ha sido una Marcha para exigir el mantenimiento de las prebendas sociales con las que el Sistema ha acallado, de manera prácticamente irreversible y durante décadas, las conciencias de una población conformista que lo único que ha buscado ha sido asegurar sus necesidades materiales, aunque el precio haya sido la práctica desaparición de la auténtica Dignidad, esa Dignidad por la que ayer han salido a la calle en medio de una lastimosa ceremonia de la confusión, olvidando que, la Dignidad, ante todo y por encima de todo, es coherencia con lo que se es, más allá de discursos panfletarios.


 

martes, 18 de marzo de 2014

MI RECONOCIMIENTO PARA EL PRESIDENTE ADOLFO SUÁREZ





Adolfo Suárez,
Presidente del Gobierno español (3-7-1976 a 29-01-1981)


Después de haber padecido ya nada menos que a seis presidentes de Gobierno en la mal llamada democracia española, quisiera hacer un público reconocimiento al que, para mí, ha sido probablemente, el más valiente y  también el más honesto de todos ellos: Adolfo Suárez.

Situado ideológicamente en las antípodas de mi pensamiento, ello no debe de ser obstáculo para reconocer que Adolfo Suárez desempeñó una muy difícil tarea en ese gigantesco timo que ha sido la llamada Transición, de la que también él, sin ninguna duda, ha sido colaborador necesario y, por lo tanto, responsable.

Sin embargo, algo debió de hacer bien este galán que tenía a las mujeres embobadas por su poderoso atractivo físico, cuando terminó abandonado por todos los poderes fácticos de un Estado, el franquista, que aseguró su permanencia gracias a un Rey impuesto y amparado por el silencio cómplice de una Prensa que se vendió en bloque, un Rey al que podrá calificarse de cualquier cosas menos de democrático.

Cuando todos te dan la espalda, es porque o eres muy malo haciendo las cosas o demasiado peligroso por atreverte a hacerlas bien, y eso, me temo, es lo que pudo haber pasado con un hombre que, pese a sus muchos defectos, se opuso con gallardía a que el país entrase en la OTAN (lo que le granjeó la antipatía del Ejército y de los Estados Unidos, así como la del Borbón).

Tuvo que soportar largamente “el ruido de sables”; aguantar los feroces embates del terrorismo y de una oposición socialista programada y preparada para acceder al Gobierno, desde la amañada celebración del Congreso del PSOE en Suresnes en octubre de 1974, personificada en la marioneta perversa llamada Felipe González; lidiar con una Prensa que lo descuartizó sin escrúpulos y con un Ejército que pedía a gritos un golpe de estado que tuvo lugar nada más presentar su dimisión como presidente del gobierno el 29 de enero de 1981 (sólo 25 días antes del intento de Golpe de estado del 23 de febrero), sin olvidar la jauría de lobos sedientos de “sangre” en que se había convertido la UCD, franquistas de todas las tendencias reconvertidos en “demócratas”.
En medio de todo ello, fue traicionado por todos, empezando por quién había sido su principal valedor mientras lo pudo utilizar, el Rey, de manera que si hay una fotografía que puede expresar la soledad de un presidente, es esta, que ya es historia.

La soledad de un Presidente

Hay muchos, muchísimos aspectos criticables de la gestión del presidente Suárez que me impiden poder aprobarla (como por ejemplo, su probable conocimiento de lo que se estaba haciendo con la población española con el envenenamiento masivo del supuesto aceite de colza que resultó hacerse con tomates organofosforados (mayo de 1981) o el atentado contra el Teatro Scala de Barcelona el domingo 15 de enero de 1978, con la falsa atribución de su responsabilidad a la CNT por estar en contra de la firma de los Pactos de la Moncloa y la Ley de Elecciones Sindicales y que terminó demostrándose, judicialmente, haber sido una operación de falsa bandera orquestada y ejecutada por los servicios secretos del estado.

Los anarquistas, una vez más, el chivo expiatorio de los desmanes de la maquinaria secreta de los estados

Sin embargo, siempre le respetaré por haber defendido la neutralidad del país en contra de las exigencias de la OTAN, los Estados Unidos y las potencias europeas; por haber tenido el valor de legalizar a un ya descafeinado Partido Comunista de España el 10 de abril de 1977;


por haber sido el primer presidente occidental en recibir oficialmente, el 13 de septiembre de 1979  en Madrid  y con honores de Estado al Rais palestino Yaser Arafat,

La foto que nunca perdonaron los servidores del Imperialismo

o haber sido también el primer presidente europeo que se atrevió a visitar oficialmente la Cuba de Fidel Castro el 10 de septiembre de 1978  en contra del parecer del resto de los gobiernos occidentales, visita enmarcada en el contexto de los entonces llamados Países No Alineados.
La otra fotografía que los enemigos de la emancipación de los pueblos jamás perdonaron al presidente Suárez.
Luego, cometió el grave error de intentar retornar a la política, pero Suárez ya había entrado en la Historia, antes de perder, sospechosamente, la memoria y de olvidarlo todo, quizá como defensa  inconsciente frente a tanto traidor y desagradecido.

Nunca le voté, era imposible, pero eso no me impide reconocerle una honestidad que su mirada parecía anunciar, por eso, yo no esperaré a su muerte para expresarle mi respeto, antes de que toda la corte de hipócritas y medradores de la política se alcen como plañideras de terciopelo para fingir llorar el adiós de un hombre al que, aunque les pese a muchos, ocupa ya un lugar en una Historia llena de mentiras, pero también de algunos gestos que honran a los hombres diferentes, de los que Adolfo Suárez, ha sido y es todavía, en mi modesta opinión, uno de ellos.
Comunicación oficial de la dimisión del Presidente Suárez el día 29 de enero de 1981